topmenu

Bienaventurada Rosalía Rendu – Hija de la Caridad

Más que nadie, Sor Rosalía vivió plenamente las enseñanzas de San Vicente, ella vivió profundamente la intuición de Vicente de Paúl, Fundador de las Hijas de la Caridad con Luisa de Marillac. Vicente decía: “(Las Hijas de la Caridad)… tendrán por claustro las calles de la ciudad, por monasterio la casa de los Pobres…”.

Rosalía Rendu caminaba diariamente por las calles de los barrios más pobres de Paris, teniendo el rosario en la mano, un pesado cesto de pan en el brazo, y con paso rápido, porque sabía que alguien la esperaba. “Luchar contra la miseria para devolver a la persona su dignidad” fue el objetivo de la vida de donación total de Sor Rosalía. Trabajó en el barrio parisiense de Mouffetard, barrio marcado por todo tipo de pobreza, miseria psicológica y espiritual, enfermedades, casas insalubres, carencias diversas.

Sor Rosalía se destacó por el trabajo de visita a los Pobres en sus casas, por el servicio incansable en favor de los Pobres. Estimuló grande número de laicos para el servicio de los Pobres; entre quienes estaban Federico Ozanam y sus compañeros, luego fundarían la Sociedad de San Vicente de Paúl, a quienes Sor Rosalía orientó en el servicio de visita visitar a los Pobres, indicándoles las familias a visitar y enseñándolos a ver y servir a Cristo en la persona de los Pobres. Ella realizó varias fundaciones para el servicio de los pobres, escuelas, guarderías, orfanatos, un patronato para jóvenes operarias, un dispensario y una casa para mayores, todo para combatir la pobreza.

Sor Rosalía estaba convencida de la enseñanza de Vicente de Paúl: “Si diez veces al día van a los Pobres, diez veces al día encontraran a Dios… van a la casa de los Pobres, pero allí encontrarán a Dios”. Hablaba a Dios de cada Pobre que servía. “Nunca hago tan bien mi oración como en la calle”, decía ella. Sor Rosalía Rendu se rodeaba de numerosos colaboradores generosos y eficaces, pues nadie conseguía resistir a los pedidos de aquella mujer tan persuasiva. Nada la detenía cuando se trataba de servir a los Pobres. Despertaba la consciencia de los que tenían poder y dinero, estimulaba el compartir, apoyaba y aconsejaba a sus amigos comprometidos en las reformas sociales, pero por predilección, iba al encuentro de “sus maestros”, allí donde estaba la miseria.

Como se dice de San Vicente, se puede decir de Sor Rosalía: Ella tenía el “don de la humanidad”, pues estaba cerca de quien estuviese sufriendo. Los comprendía, los amaba con todo su corazón, con toda su fe: este era su secreto. En 1848, durante la revolución, un oficial salvado de la muerte por ella, le preguntó: ¿Quién es usted, mi hermana? “Nada más, señor, que una simple Hija de la Caridad. ¡Sí! ¡Solo eso! ¡Pero verdaderamente eso!”.

Fue beatificada por el Papa Juan Pablo II, en Roma, día 9 de noviembre de 2003.

Mizael Donizetti Poggioli – CM

 

No comments yet.

Deja un comentario