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El corazón de san Vicente continúa latiendo en el “Berceau”

Mientras conducía, Frédéric me iba contando cómo se realizó la recepción en las instalaciones del Seminario Interno Lazaristá, en el Berceau. Actualmente están vacíos de ocupantes.

“Llegaron en autobús, cansados del viaje que les trajo desde la Ile de France a las Landas, intimidados pero felices”.

El alcalde de Saint Vincent de Paul, subprefecto de las Landas, los jefes de las asociaciones caritativas, el vicario general de la diócesis de Dax y los administradores de la obra del Berceau trataron de intercambiar algunas palabras en inglés; para los de habla árabe estaba allí un profesor de Dax.
La asociación “Maison du Logement” ha recibido la aprobación del Estado para organizar la recepción de estas mujeres. Los empleados y voluntarios les ayudarán a regularizar su situación y llevar a cabo el proyecto.

Se han puesto a su disposición todos los muebles presentes en las diferentes habitaciones.

Cada persona acogida se beneficia de una cama con un verdadero colchón: algo inimaginable hace unos días. Comparten una habitación para dos, por afinidad. Esto no es siempre el caso en algunos lugares donde las facilidades no lo permiten, por diversas razones.

El hospital de Dax proveerá las comidas. La cocina del Seminario también permitirá a cada uno de ellos cocinar, según su gusto, los platos de su país de origen.

Esto es lo que me contó Frédéric durante el viaje entre la estación de Dax y el Hillon.

Este martes, 7 de febrero, Jean-Pierre, René, Eric, Pascale y yo nos reunimos. Y un momento, en un encuentro aparte, nos preguntábamos cómo hablaríamos de las personas de este grupo. ¿Serán los “migrantes” en un sentido peyorativo? ¿Serán extraños, “gente de pasaje”?

¿Cómo hablamos de ellos? Como nosotros, tienen un nombre y una historia. Son personas. Necesitan nuestra atención.

Lo que es importante en este evento es que el corazón de Monseñor Vicente late en pleno invierno, como en 1617.

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