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Talamanca: Misión Vicentina entre los Indígenas

Los Bribris y los Cabecar juegan un papel importante en la historia eclesiástica de América Latina. Se trata de dos pueblos indígenas que no fueron capaces de colonizar los españoles y que permanecieron aislados por siglos mientras custodiaban las hermosas montañas de la cordillera de Talamanca, la más importante del país centroamericano sin ejercito.

Entre el 20 y el 25 de marzo el P. Marvin Robles C.M y el P. Rolando Gutiérrez C.M. acompañaron al obispo de la Diócesis de Limón, Monseñor Javier Román, en su visita a las comunidades de Alto Telire, las más alejadas de la misión indígena, para lo cual debieron de caminar cinco días por la montaña con trayectos de hasta trece horas entre el barro, las pendientes, la lluvia y los fueres ríos. Cuatro laicos y cuatro religiosas también fueron parte de la misión.

Las imágenes que compartimos permiten ver una realidad donde la miseria y la vida se confunden entre los cientos de niños que reciben clases en pisos de tierra en aulas que tienen por paredes unos cuantos troncos de madera, duermen donde los alcance la noche, casi siempre entre perros, gallinas y cerdos; sin juguetes y con unos pocos cuadernos. Allí siguen presente la Pequeña Compañía, tratando de llevar esperanza y fomentar el desarrollo, a la misma velocidad que es posible caminar esas difíciles montañas.

El P. Marvin Robles C.M., actual párroco de la misión de Talamanca expresa que “el desafío aquí es demasiado simple y al mismo tiempo demasiado complicado, se trata de cómo hacer para estar cerca de ellos con tan largas distancias, creo que mi mayor desafío es estar cerca de ellos” explica el misionero.

La misión en las montañas de Talamanca ha sido mérito de la Congregación de la Misión con presencia permanente de la Iglesia en esas tierras desde 1962, cuando el P. Bernardo Koch C.M., y más tarde el P. Bernardo Drüg C.M. (Q.D.D.G) lograron asentarse entre los indígenas entrando por el paso que el segundo obispo de Costa Rica, Monseñor Bernardo Augusto Thiel C.M., había abierto entre las montañas para llevar el bautismo a los pueblos indígenas a finales del siglo XIX.

El equipo de los “padres bernardos” es hoy un capítulo heroico en la historia de la Iglesia de Costa Rica, no sólo por su misión evangelizadora, sino por el auténtico desarrollo humano y social que estos hombres propiciaron a un pueblo donde todo lleva su nombre: escuelas, colegios, centros de salud, caminos, acueductos, transporte y demás. También otros misioneros como el P. William Benavides C.M, actual Vice-Visitador, el P. Fabio Flores C.M. y el Hno. Álvaro Herra C.M. han entregado buena parte de su vida a esta misión vicentina.

Rolando Gutiérrez Zúñiga C.M. – Vice-Provincia de Costa Rica.

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