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Ver las necesidades sociales de los Pobres

En este 2017, cuando conmemoramos los 400 Años del nacimiento del Carisma Vicenciano y, como exigencia de nuestro compromiso y vocación, estamos llamados a ver las necesidades sociales de los Pobres.

Necesidades sociales de los Pobres son aquellas relacionadas a la interacción con otras personas y pueden incluir: la necesidad de amigos; la necesidad de pertenecer a un grupo social; y la necesidad de dar y recibir amor.

El concepto de “necesidad social” es cultural, pudiendo ser establecido de forma institucional o política, ya que implica una definición de ciertos patrones de consumo y bienestar como “normales” o “deseables”. Cada sociedad decide, en qué momento, cuanta salud o enfermedad considera aceptable o inaceptable, y que nivel de desigualdad o de beneficios acepta. La expectativa de vida, la seguridad en el trabajo, protección jurídica, calidad en el vestuario y habitación, nivel de cultura literaria y artística, vigor en los deportes, todos estos son valores que pueden o no necesitar de profesionales especializados para ser concretizados, y que pueden ser buscados con menor o mayor intensidad.

Existe una tendencia a definir a los países subdesarrollados o de gran desigualdad socioeconómica por sus estándares de necesidades sociales básicas, que adquieren un carácter político de derechos socioeconómicos de las poblaciones y comienzan a responder a las necesidades sociales como políticas públicas.

Las necesidades sociales están relacionadas con el afecto y el sentido de pertenencia a un grupo, que encierran aspectos basados en la emoción, ya que los seres humanos necesitan sentirse aceptados y ser parte de algo. Algunos ejemplos de estas necesidades son: la amistad, la intimidad (amigos íntimos, consejeros, confidentes), convivencia social (círculos de convivencia variados), familia, organizaciones (clubes, entidades de clase, asociaciones). La ausencia de estos elementos hace a las personas susceptibles a la soledad, a la ansiedad y depresión. Un ejemplo sería cuando alguien se expone de manera peligrosa financieramente, adquiriendo prestamos económicos u obligaciones, buscando de esta manera, la aprobación social. La persona humana no es solo un individuo, es un ser social.

También, con los recursos que el señor Vicente tenía en su tiempo, trabajó para que hubiera una reforma en la sociedad. Decía él que “los Pobres fueron ofendidos mucho más por la falta de organización en sus cuidados del que por la falta de personas caridosas” (Coste, XII, 423). Vivemos en un mundo globalizado. Es preciso ter visión amplia y solidaria para con todos. Como dice Harvey Cox en su libro intitulado “La Ciudad del Hombre”, “el hombre que se cayó en las manos de los salteadores no era vecino del samaritano, mas este lo ayudó de manera eficiente y sin sentimentalismo. No formuló una relación Eu-Tu con el mismo, mas medicó las heridas y cuidó para que el dueño de la hospedería tuviese bastante dinero para cubrirle los gastos”. A no realización de las necesidades sociales lleva a la pierda de identidad personal y grupal. La persona queda perdida. Por eso, aparecen los desajustes, a veces nefastos, que llevan las personas al caos de su propia existencia.

Mizael Donizetti Poggioli – CM

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