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Vocaciones y Formación. Comentario a las Cartas del Superior General.

El Padre Tomaž Mavrič CM, desde su elección en la XLII Asamblea General de la Congregación de la Misión, parece haber marcado una línea muy clara de su interés por la mística de la acción, tal como lo manifestó en su primera homilía como Superior General en julio del año pasado, y en su primera carta del 19 de setiembre con ocasión de la Fiesta de San Vicente,. Desde entonces, el Superior General ha querido hacer ver que el compromiso del misionero vicenciano es más auténtico cuanto más se vive la vocación con misticismo. De allí el Padre Tomaž nos ha recordado la importancia de las Reglas Comunes, la vivencia comunitaria que es ícono de la Trinidad y el papel central de nuestras Constituciones (carta de cuaresma, 22 de febrero). Podemos entonces decir que una de sus primeras preocupaciones ha sido la formación permanente de los cohermanos.

Hace unas semanas, con fecha del 10 de abril, el Superior General dirigió una misiva a los Visitadores haciendo evidente una vez más su interés por la formación de los misioneros, ante todo se ha ocupado en esta carta de tres temas: formación inicial, formación de formadores, estrategias e iniciativas de la pastoral vocacional. Conviene recordar que éste último punto, el de las vocaciones, ha venido apareciendo con claridad desde enero, cuando Mavrič escribió la Carta a Todos los Misioneros de la CM para el 25 de enero en la que expresó:

Estoy pensando en nuevas vocaciones a la Congregación de la Misión, nuevas vocaciones al Sacerdocio y para Hermanos. Es evidente que la iniciativa siempre viene de Jesús, pero tenemos que cooperar y ayudar. Jesús está llamando a la vida consagrada, en la mayor plenitud posible, para que esa llamada se haga realidad…

En coherencia con esa tarea el Padre Tomaž también ha aprovechado el Simposio que se celebrará en Roma el octubre próximo para convertirlo en un espacio vocacional privilegiado, por lo que ha extendido en dos cartas más, una con especial invitación a los seminaristas y jóvenes entre 18 y 28 años (8 de marzo) y otra a los cohermanos con menos de cinco años de ordenación sacerdotal (30 de marzo).

Uniendo todas estas piezas podemos tener una luz de la propuesta de nuestro Superior General, y atendiéndonos a sus palabras en las que señala con fuerza su convencimiento de que Jesús está llamando a los jóvenes en diferentes partes del mundo a seguirlo en nuestra Congregación (carta del 10 de abril); me atrevo señalar dos aspectos de la teología vocacional y de la formación que el Padre Tomaž Mavrič CM nos está ofreciendo.

1. La Pirámide Invertida: sensibilidad al misticismo de la acción.

Resulta evidente la preocupación de la mayor parte de las provincias de la CM, al menos en occidente, por la falta de personal. Quizás algunos con un poco más de enfoque en el tema se inquietan con mayor fuerza por el gran número de Cohermanos en Dificultad como lo presentó en New York en el 2013 el P. Javier Álvarez C.M., Vicario General. Sin embargo, como bien lo señala el II Congreso Latinoamericano de Vocaciones (n. 75c): a menudo lo urgente pospone lo importante, existe la noción un poco simplista de suponer que dedicando algún cohermano a pescar vocaciones o poniendo a misioneros bienintencionados al frente de la formación inicial ya se está solucionando la situación.

En este sentido me atrevo a identificar la propuesta del Padre Tomaž Mavrič CM como la inversión de la pirámide, muy acorde con la teología vocacional y el énfasis de la formación sacerdotal en los últimos años. La pirámide se invierte no como una novedad grandiosa sino porque el Superior General, desde su sensibilidad a la mística de la acción no ha caído en la tentación de posponer lo importante por lo urgente y ha puesto la base de la solución en el umbral de una cultura vocacional vicenciana:

Para atender el desafío actual de las vocaciones y la formación inicial hay que comenzar por invertir en la formación permanente de los cohermanos, la cual no se reduce a unos cuantos encuentros al año, ni es simplemente lo que viene después sino lo que está antes: sólo a partir del concepto de formación permanente puede derivarse o deducirse el de formación inicial y no al contrario (CENCINI Amadeo. ¿Creemos de verdad en la Formación Permanente? Salamanca 2013).

De forma que como bien lo ha afirmado el P. Tomaž, la primera y más importante necesidad formativa de las provincias es la que atañe a los misioneros incorporados a la CM, los que tenemos un camino misionero bien señalado en nuestras Reglas Comunes y Constituciones y quienes hemos respondido afirmativamente al llamado de Cristo Evangelizador de los pobres para vivir en una comunidad para la misión que debe transparentar al Dios Trino que acoge a los vocacionados, los acompaña en sus años de formación inicial, los recibe en sus primeros años como misioneros, los ayuda a renovar cada día su ministerio y los hace sentirse valorados en la plenitud de la vejez.

La base de la formación, como se entiende en la propuesta del Padre Mavrič, solamente encuentra su lugar cuando se encamina a crear la cultura vocacional que enciende el fuego de la mística de la acción en lo más profundo de la comunidad y esto se logra iniciando por el eslabón de la formación permanente.

2. Una Propuesta con Auténtico Espíritu Vicentino.

La serenidad y la convicción del P. Tomaž Mavrič CM nos alienta a seguir creyendo en el sueño de San Vicente, el de la obra evangelizadora entre los pobres para la cual sigue haciendo falta obreros, y por eso cada misionero, cada vicenciano en el mundo, no puede pasar por alto el llamado del Superior General a unirse en esta campaña:

Les recuerdo lo que les pedí en la carta del 25 de enero de 2017, a cada uno de los misioneros así como cada una de las ramas de la Familia Vicenciana, que durante este año jubilar invitemos a un nuevo candidato a unirse a nosotros. Definitivamente tenemos miles y miles de hermanos en el cielo que ya se han unido a nosotros en esta campaña o están dispuestos a hacerlo si se los pedimos.

La espiritualidad mística de la acción tiene cuatro siglos de tradición fundada en un maestro del discernimiento vocacional y la formación sacerdotal. Si bien es cierto que hoy el panorama estadístico de la Congregación ha cambiado en cuanto al número de los cohermanos dedicados al ministerio de los seminarios y la formación del clero, unos 248 según las estadísticas del 2016, superado enormemente por los 1020 cohermanos en parroquias y los 318 retirados y enfermos; esto no significa en modo alguno que la intuición inicial de San Vicente, respecto al Dios que nos  ha llamado y el que desde toda la eternidad nos ha destinado para ser misioneros (XI, 33), haya dejado de arder en A.D.N de nuestra vocación. Al contrario, este misticismo de la acción, parece estar claro para nuestro Superior General, para quien este ministerio del despertar y acompañar jóvenes en proceso de discernimiento y la tarea formativa en su etapa inicial, son ministerios tan cruciales y centrales en la Congregación de la Misión que el interés y el ánimo del gobierno general merece ser correspondido de la misma manera por cada gobierno provincial y cada comunidad local, donde el Señor nos invita y nos reta a atraer nuevos trabajadores, nuevos misioneros y confiar plenamente en Él que siempre cumple su palabra (Carta del 10 de abril).

P. Rolando Gutiérrez C.M.
Vice-Provincia de Costa Rica.

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