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Encuentro Anual de los Visitadores de las Provincias de África – COVIAM

El origen de la mayoría de Provincias, Viceprovincias, regiones y misiones de la Conferencia de los Visitadores de África y Madagascar COVIAM, se dio en Europa. Es entendible, por tanto, que la COVIAM experimente la misma dificultad lingüística que la CEVIM. De hecho, se habla cuatro lenguas entre los integrantes de la COVIAM: francés, inglés, español y portugués. Sin embargo, solo el inglés y el francés son las lenguas oficiales.

La diversidad lingüística no es solo una de las diferencias entre los miembros de la COVIAM, existen muchas otras, como mentalidad, estilo de vida, prácticas culturales e incluso sistemas de pensamiento. Como resultado de esto, durante su primera década de existencia (1994-2004), la COVIAM ha tenido que luchar para llegar a un consenso necesario que les permitiera centrarse en ideas o proyectos comunes. Es obvio que estas diferencias lingüísticas y culturales supusieron un desafío para los principios de cooperación regional. Sin embargo, años de esfuerzo los llevó a superar los desafíos y asumir la diversidad como una oportunidad de realizar programas regionales comunes.

¿Quién habría pensado que la COVIAM tendría una misión internacional conjunta o un programa regional común de formación? La Misión Internacional en Chad que empezó en 2011 y el programa regional de formación de Enugu que empezó en 2015 son los más claros ejemplos de proyectos iniciados y administrados por la COVIAM. El éxito no viene solo. Está basado en la planificación y la organización. La COVIAM precisa ver reconocidos sus logros hasta la fecha, a pesar de sus desafíos. Ahora puede permitirse soñar mayores y más nobles esfuerzos.

Uno de los mayores obstáculos para la realización de sus sueños es la inestabilidad económica. En el pasado, la COVIAM ha sido criticada sobre todo por su falta de organización eficiente, planificación estratégica, anticipación y programas comunes innovadores que fueran beneficiosos para los cohermanos de la región. Cuando se va más al fondo de la realidad de su situación uno se da cuenta de que estas críticas son injustificadas. Podemos tener un plan estratégico bien articulado e innovador solo si tenemos la seguridad de dos elementos fundamentales: personal y financiación. Los miembros de la COVIAM carecen de la seguridad económica necesaria para hacer un buen plan estratégico. Cuando se te deja con las manos vacías y descalzo, no hay mucho que puedas planear para lograr tus sueños.

La realidad es que ninguna de las Provincias, Viceprovincias, Regiones y misiones de la COVIAM es autosuficiente económicamente. La infraestructura, el estilo de vida, los medios de transporte, el costo de la vida y el nivel de bienestar de las provincias varía dependiendo de las posibilidades y las capacidades financieras de sus provincias madre. Algunas provincias económicamente fuertes han podido invertir millones de dólares para crear estructuras gigantescas. Por supuesto, ahora, mantener las enormes estructuras supone una cantidad sustancial de recursos financieros que se deben encontrar. La capacidad de generar beneficios desde la propia provincia o región solo se ha podido ver en dos instancias.

Un cambio de percepción de nuestro estilo de vida se presenta como la necesidad más urgente. Necesitamos adoptar un modo de vida más sobrio que respete las vidas de los africanos con quienes vivimos y para quienes trabajamos, la casa en la que vivimos, la comida que tenemos, los vestidos que usamos y el vehículo que usamos; todo parece indicar que estamos más identificados con la élite de la sociedad que con la gente común. Vivimos en edificios bien construidos mientras miramos por encima del hombro las chozas en las que las personas comunes viven.

Este no es, ni mucho menos, el estilo de vida adoptado por el primer misionero vicenciano en África, san Justino de Jacobis (1839-1860). La casa en la que vivía, la comida que comía, el vestido que usaba y hasta la cama en la que dormía eran idénticas a las que eran usadas por los abisinios normales. Las casa de formación y las iglesias eran iguales a las casas e iglesias de los abisinios del tiempo. Precisamente por esa razón es que san Justino está impreso y vive en los corazones y las mentes de los abisinios. Era un verdadero hijo de San Vicente, un verdadero misionero de Jesús. El verdadero misionero encuentra su misión no en el poder del dinero, sino en la fe vivida en esperanza. La fe “nunca decepciona” (Rm 5,5).

Pese a que el continente africano ha sido bendecido con grandes y valiosos recursos naturales, sus habitantes han vivido en la pobreza. Que un continente sea abundante en recursos naturales pueda tener tan poco efecto en la calidad de vida de la gente durante tantos años parece extraño; pero es la triste realidad del continente africano. La COVIAM reflexiona sobre esta realidad. En la mayoría de nuestras comunidades hemos sido bendecidos con vastas áreas de tierra fértil y fuentes de agua fluyendo por la tierra. Y sin embargo no hemos aprendido a gestionar el suelo y la tierra para conseguir algún beneficio directo. Ni siquiera producimos cosas para nuestro propio consumo. No es que no hayamos descubierto el hecho de que una buena gestión de la tierra da una recompensa financiera y emocional. Es que, incluso aunque lo sabemos, no nos aventuramos a dar un uso productivo de nuestra tierra.

Es cierto que en el pasado algunos formadores han guiado erróneamente a los africanos diciendo “¡el dinero no es un problema!” como si hubiera fuentes inagotables de dinero. En aquel tiempo los africanos no manifestábamos una inteligencia capaz de reaccionar a esta forma de esclavitud, quizá por nuestra juventud. Sin embargo, gracias a Dios, en los tiempos recientes hay un mayor conciencia, fruto de una nueva mentalidad que se está desarrollando en la COVIAM: “la estrategia de los pequeños pasos”. Esta nueva mentalidad habla de nuestra convicción y determinación de caminar acorde al tamaño de nuestras piernas. Si no fuera por el surgimiento de esta nueva mentalidad, no habría sido posible empezar el programa común de formación en Enugu, Nigeria. Empezó con la sola contribución de los miembros de la COVIAM. Ciertamente, este cambio de mentalidad y la consecuente determinación de ir paso a paso, no se ha dado sin desafíos; aunque algunos han expresado preocupación y ansiedad con relación a los resultados. Sin embargo, la COVIAM está convencida de dar pequeños pasos para conseguir sus nobles sueños.

Esta nueva visión de las cosas nos está ayudando a llevar a cabo proyectos en diferentes fases. Por ejemplo, en lugares donde la educación es una prioridad absoluta, la sabiduría africana dice: no esperes a construir un edificio de cuatro plantas para empezar la educación, sino empieza bajo un árbol grande o bajo una carpa que salga de los recursos locales. En la segunda fase se inician las actividades para asegurar su continuidad. Había una convicción en la efectividad de este método al inicio del proyecto común de formación en Enugu, Nigeria, en el año 2015. Somos conscientes de las críticas sobre su inicio, pero también en el éxito a futuro. La COVIAM está convencida de que el programa de formación común de Enugu puede llevar a una mayor colaboración interprovincial en África, en particular y en la Congregación en general.

Dos esposos jóvenes, felices por el amor que han experimentado en el tiempo de su matrimonio, pero a la vez preocupadas por la forma de preservarlo en sus vidas, fueron a hablar con un sabio de su ciudad. “Maestro – le preguntaron – ¿qué debemos hacer para preservar este amor que estamos experimentando ahora?” El maestro respondió: “Hijo, tened una cosa o una persona que los dos améis con todo el corazón”. La COVIAM está, finalmente, convencida de tener un proyecto común, dando a sus candidatos la posibilidad de crecer en la colaboración en el futuro.

Me gustaría concluir diciendo que la asamblea anual de la COVIAM en Chad ha tenido lugar en un clima muy fraternal, a pesar que las condiciones climáticas no fueron favorables, con una temperatura de 40 a 44 grados. Moundou, Chad, fue elegido como la sede para el encuentro anual porque la misión de Chad es responsabilidad de la COVIAM en colaboración con la Curia General. El 6 de mayo de 2017, los miembros de la COVIAM debían visitar Bebalem, la misión iniciada en 2011. Desafortunadamente, las fuertes lluvias y tormentas de ese día hicieron imposible viajar a través de un camino lleno de fango para llegar al lugar. Hicimos un intento pero tuvimos que volver a mitad de camino. Obviamente los cohermanos, las Hijas de la Caridad y los fieles de Bebalem que nos esperaban ansiosos quedaron muy decepcionados. Sentimos mucho no poder visitar nuestra primera misión. Simplemente, uno no siempre puede combatir con algunas situaciones, algunas de ellas están más allá de nuestro control. Estamos muy agradecidos por todas las ricas experiencias.

Fue todo muy agradable.

Zeracristos Yosief, CM – Asistente General

Traducción: Juan Enrique Hernansanz (Estudiante CM)

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