Solemnidad de la Santísima Trinidad en Tlalpan

Toribio, Juan y EliseoLos misioneros de la C.M. saben, desde las Reglas Comunes de San Vicente, y lo señalan también las Constituciones actuales, que La Fiesta de la Santísima Trinidad, es una de las que con la Encarnación, han de ser celebradas “con solemnidad y con la máxima devoción que pudiéremos”. Ayer, el grueso de los misioneros llegados a México para la próxima reunión de visitadores, lo hicieron seguramente con devoción, pero ciertamente con solemnidad en la capilla del Estudiantado de la Provincia de México en Tlalpan.

Solemnidad, por la mañana espléndida que amaneció como regalo del Señor para disfrutar en su fiesta. Solemnidad, en la expresión de fraternidad , en torno a la mesa del Señor, de un tan gran grupo de misioneros procedentes de las diversas partes del mundo, junto a la comunidad del seminario y a otros miembros de la familia vicentina, familiares y amigos de la casa. Solemnidad porque tres jóvenes del seminario, Eliseo, Juan y Toribio, se incorporaban definitivamente a la Congregación de la Misión y hacían su votos de seguir a Cristo Evangelizador de los pobres en pobreza, castidad y obediencia.

El Superior General, que presidía la Eucaristía, nos exhortó a construir una comunidad de amor a imagen de la Trinidad. Una comunidad no cerrada en sí misma sino abierta a los otros y volcada en los otros, particularmente en los más pobres, como expresión del amor con que Dios los ama. Es lo que expresan, estos jóvenes, en su voto de dedicación a los pobres en la Congregación, todo el tiempo de su vida La fidelidad a los votos emitidos, entendidos como la Congregación los explica, les ayudará en ser expresión de ese amor de Dios. La pobreza es opción por los pobres para vivir como ellos y con ellos, la castidad es expresión de un amor sano hacia los otros para ser con ellos expresión del amor de Dios en nuestro mundo y la obediencia es vinculo de conexión con la autoridad en la comunidad cristiana, en la forma concreta como se realiza en la Congregación de la Misión, para la búsqueda de la voluntad de Dios, único señor y soberano de todo.

La celebración resultó solemnísima, bellamente acompañada con los cantos preparados y sostenidos por el ritmo joven de los estudiantes, y fervorosamente seguida por toda la asamblea. Después de la celebración, la comunidad del seminario nos obsequio con un pequeño refrigerio.

Después los llegados para la reunión de visitadores almorzaron en la casa provincial y todavía dispusieron de unas horas para dar un paseo por el centro de la ciudad, mientras se hacía la hora de trasladarnos al lugar de la reunión en la sede de la C.E.M. (Conferencia Episcopal de México).

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Julio Suescun c.m.

One Response to “Solemnidad de la Santísima Trinidad en Tlalpan”

  1. Toribio Says:

    Gracias Padre Suescun por esta bella anécdota. Es realmente emotivo y alentador conocer al cohermanos que ahora han pasado de lo etéreo a lo concreto. un abrazo.

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