Aquí se presentan las conclusiones y los desafíos del 1er encuentro de Hermanos Vicentinos de América Latina (CLAPVI). No hemos pretendido hacer un documento teórico y exhaustivo, sino sencillo y orientador de la práctica.
CONCLUSIONES Y DESAFÍOS DEL 1ER ENCUENTRO DE
HERMANOS VICENTINOS DE AMÉRICA LATINA (CLAPVI)
SANTO DOMINGO, 14 AL 21 DE OCTUBRE DE 2007
1. Aquí se presentan las conclusiones y los desafíos del 1er encuentro de Hermanos Vicentinos de América Latina (CLAPVI). No hemos pretendido hacer un documento teórico y exhaustivo, sino sencillo y orientador de la práctica. Se dan por supuestos todos los principios enunciados en las Constituciones y Estatutos de la Congregación de la Misión, al igual que el contenido de los temas tratados en el encuentro. Hemos pretendido remarcar o hacer énfasis en aquellos aspectos que consideramos más importantes y prioritarios en la situación actual del Hermano en la Congregación. El contenido está agrupado según los temas tratados en el encuentro: identidad, misión, perfil, formación y pastoral vocacional.
2. Este documento está pensado, sobre todo, para el presente y futuro de los Hermanos en la Congregación, según la situación del mundo actual. No pretendemos, de ningún modo, rechazar o juzgar la realidad de los Hermanos en el pasado. Al contrario, muchos de estos Hermanos nos han edificado con su ejemplo de vida sencilla, y han sido estímulo para nuestra propia vocación como Hermanos de la Congregación de la Misión.
IDENTIDAD
3. Las Constituciones, siguiendo el ideal de San Vicente, nos presentan nuestra vocación: Seguir a Cristo Evangelizador de los Pobres . Por lo tanto, clérigos y laicos somos misioneros vicentinos .
4. En la mayoría de los países se nos conoce bajo la denominación de “Padres Vicentinos” (Paúles, Lazaristas, Paulinos); esta expresión excluye la realidad del Hermano y, por consiguiente, la naturaleza propia de la Congregación. Desearíamos que se nos conociera como “Misioneros Vicentinos” (Paúles, Lazaristas, Paulinos).
5. Al misionero vicentino laico, se le ha llamado tradicionalmente Hermano Coadjutor. El vocablo “Coadjutor” no aparece en las Constituciones actuales. Esto proviene de una mentalidad que concebía al Hermano como un misionero de segunda clase, con la única finalidad de ayudar al sacerdote. Desearíamos que se suprimiese del vocabulario de la Congregación dicha palabra, y lo que es más importante, esta mentalidad. Nos gustaría ser conocidos como “Hermanos Vicentinos” (Paúles, Lazaristas, Paulinos).
6. El Hermano, como laico consagrado en la Misión, se diferencia del seglar por su voto de Estabilidad, se entrega a Evangelizar a los pobres en la Congregación todo el tiempo de su vida
7. El Hermano, como laico consagrado en la Misión, se diferencia del Religioso consagrado, en que los votos no son una finalidad de santificación, sino un medio para alcanzar el fin de la Congregación.
MISIÓN
8. Como Misioneros Vicentinos, clérigos y laicos, participamos de la misma vocación-misión. El Hermano, a diferencia del clérigo, debe vivir su vocación-misión desde su laicidad consagrada.
PERFIL Y FORMACIÓN
9. De acuerdo con las directrices de nuestras Constituciones queremos que el Hermano tenga una formación integral para ser misionero vicentino . Pensamos que sería muy conveniente elaborar una Ratio Formationis de los Hermanos para la Congregación de la Misión, con la participación de los mismos Hermanos.
10. Creemos que sería muy bueno para la integración y formación de los misioneros vicentinos, que los candidatos a clérigos y a Hermanos residan juntos, en la misma casa, durante su periodo de Formación Inicial. Igualmente sería muy deseable que un Hermano participase activamente del proceso formativo, viviendo en la misma casa o yendo en momentos puntuales.
11. Eje vicentino: Creemos que la Formación vicentina es fundamental para configurarnos como misioneros vicentinos. Reconocemos que hemos sido poco formados en este aspecto, no habiendo sido un eje de nuestra formación y, por lo tanto, es necesario ahondar y profundizar en ella.
12. Dimensión Humana: Por la insuficiente consideración que ha tenido el Hermano en la Congregación, éste ha vivido un estado de baja autoestima. Ya se está dando un reconocimiento de su papel en la Congregación, pero debería aumentarse hasta situarlo en plano de igualdad a todo misionero vicentino. El Hermano, por su parte, debe tomar conciencia de este hecho y formarse para alcanzar equilibrio emocional y madurez afectiva, estando abierto a la ayuda psicológica de expertos.
13. Dimensión espiritual: Generalmente nuestra oración se ha convertido en una actividad monótona y no nos permite tener una buena experiencia de Dios. Solemos estar muy pegados a los horarios, y cuando estos desaparecen o el trabajo nos abruma, desaparece la oración. Echamos de menos, en nuestra formación, una escuela de oración vicentina que nos introduzca en la necesidad de orar, partiendo de la realidad de los pobres.
14. Dimensión intelectual: Seria conveniente para los Hermanos tener cierta formación bíblico-teológica. Las razones que nos motivan a pensar esto son:
- Los pobres necesitan de lo mejor para ser evangelizados y servidos.
- Porque es base para la Pastoral
- La formación de los laicos como prioritaria y urgente en América latina. La gente cada vez esta más preparada, hay que estar a su nivel, poder dar una formación de calidad.
- Es necesario para el trabajo con la Familia Vicentina.
- Permitiría al Hermano ser activo en los diálogos teológicos de la Comunidad y en la planificación pastoral.
- Ayuda a la autoestima y permite sentirse en condición de igualdad con el clérigo.
15. Los Estatutos indican que los misioneros necesitan de una formación específica y profesional que esté de acuerdo con sus cualidades y la necesidad de la Misión. Los Hermanos, para cumplir mejor el fin de la Congregación, necesitan con urgencia de esta especialización.
16. Dimensión Apostólica: Hoy en día, es claro que el Hermano tiene muchas y diversas posibilidades de trabajo apostólico. - En la Congregación: Este ha sido el ámbito tradicional de trabajo del Hermano, prestador de servicios en la Comunidad. No rechazamos los servicios sencillos, pero creemos que es el momento, con una preparación adecuada, de ampliar el horizonte de trabajo a esos oficios que tiene el clérigo y no se desprenden del Sacramento del Orden (ecónomo, administrador, formador…). - En la Iglesia: Reconocemos que se está dando una expansión del trabajo apostólico del Hermano en este campo. Creemos que el Hermano, por su condición de laico, puede potenciar el protagonismo de los laicos como agentes de Pastoral en la Iglesia, mediante su animación y su formación. - En el Mundo: El laico está llamado a santificar y evangelizar las realidades del mundo. El Hermano, como laico, puede ser presencia de la Iglesia en estas realidades (educación, salud, medios de comunicación…), siempre que lo haga desde la planificación del proyecto Provincial y comunitario.
17. Dimensión Comunitaria: Debido al rol tradicional del Hermano, es posible que éste haya sido un miembro pasivo en la vida Comunitaria, tendiendo a aislarse. Hoy debemos ser agentes activos en la construcción de la Comunidad.
18. Entendido esto, creemos que es necesaria una concientización entre los clérigos para favorecer la integración de los Hermanos. Proponemos que en la meditación comunitaria, en las evaluaciones de los Proyectos Comunitarios y Provinciales, en las casas de Formación y en la Formación Permanente se estudien los temas y las conclusiones de este encuentro.
19. Para una mayor integración del Hermano en la Congregación sería muy conveniente asegurar la presencia de los mismos en las Asambleas Provinciales y Generales.
PASTORAL VOCACIONAL
20. Como se indica en este documento, lo fundamental es nuestra identidad vicentina; por lo que la pastoral vocacional debería presentar, en primer lugar, el llamado de Dios para ser Misionero Vicentino.
21. Sería deseable preparar a los Hermanos para la promoción vocacional, al igual que disponer de materiales que presenten la vocación de Hermano.
22. Siempre que sea posible, los Hermanos deberían participar en la Comisión de Pastoral Vocacional, y en las acciones concretas de promoción vocacional (jornadas, encuentros, charlas, retiros, campamentos…).
23. Pensamos que algunos criterios básicos pueden ayudar a seleccionar los candidatos a Hermano. Sugerimos una edad de
18 a 30 años; unos estudios mínimos de Secundaria; y una buena salud física y mental.
24. Como ha sucedido en algunas ocasiones, pensamos que no deberíamos “forzar” a los candidatos para que sean clérigos. El camino sería potenciar el discernimiento personal, y para eso es fundamental el acompañamiento vocacional.
SEGUIMIENTO DEL ENCUENTRO
25. Creemos que sería bueno y necesario que los Hermanos mantuviéramos una comunicación continua para seguir las conclusiones y desafíos de este encuentro. Por lo tanto, la creación de una Comisión ayudaría a mantener esta comunicación.
En Santo Domingo, a 20 de octubre de 2007.
Hermanos Vicentinos de la CLAPVI.
Cfr. CC. 1
Cfr. CC. 4
Cfr. CC. 52&1
Cfr. CC. 52&1,2º
Cfr. CC. 91&1
Cfr. EE. 40 y 48.
