Premios «Cambio Sistémico»

25 de enero de 2007

 Como anuncié previamente en la circular después del encuentro de nuestro consejo de diciembre, hemos seleccionado tres proyectos ganadores del Premio Cambio Sistémico para el 25 de enero de 2007. Teníamos un total de 18 proyectos presentados, de los que elegimos tres ganadores.

 Fiesta de la Conversión de San Pablo
  y de la Fundación de la Congregación de la Misión

  A los miembros de la Congregación de la Misión

  Queridos Hermanos,

              ¡Que la gracia y la paz de nuestro Señor Jesucristo llenen vuestros corazones ahora y siempre!

  … la Congregación de la Misión, atendiendo siempre al Evangelio, a los signos de los tiempos y a las peticiones más urgentes de la Iglesia, procurará abrir nuevos caminos y aplicar medios adaptados a las circunstancias de tiempo y lugar, se esforzará además por enjuiciar y ordenar las obras y ministerios, permaneciendo así en estado de renovación continua (C 2).

              Como anuncié previamente en la circular después del encuentro de nuestro consejo de diciembre, hemos seleccionado tres proyectos ganadores del Premio Cambio Sistémico para el 25 de enero de 2007. Teníamos un total de 18 proyectos presentados, de los que elegimos tres ganadores. Son: 1) de la provincia de Madrid, España: un proyecto de acogida para la integración de transeúntes en Andújar; 2) de la Provincia de Curitiba, Brasil: un proyecto para que las gentes de la calle, en la ciudad de Curitiba, recuperen sus derechos y su dignidad; y 3) de la región de Vietnam, Provincia de París, Francia: un proyecto para ayudar a los niños de la montaña en su escolarización.

              Deseo hablar de aquellos que han entregado proyectos, que corresponden al Premio Cambio Sistémico. En particular, estoy agradecido por la creatividad y ejemplo que dan ustedes a los miembros de la Congregación de la Misión, a través de vuestro esfuerzo, juntamente con los pobres, para realizar cambios en las estructuras que los oprimen. Recuerdo a todos los miembros de la Congregación de la Misión que la finalidad global del Premio Cambio Sistémico, así como el Premio de la Misión, que ofreceremos de nuevo en la fiesta de San Justino de Jacobis, en julio, es para estimular nuestros esfuerzos para la evangelización y el servicio a los pobres en todo el mundo. El beneficio económico que venga de estos premios ayuda ciertamente a la realización del proyecto, pero considero esto secundario con relación a la meta final de estos premios que, como dije, es mantener vivo aquel fuego para hacer cosas buenas, como signo de amor a los pobres, al caminar juntos con ellos, nuestros hermanos y hermanas, en la senda de la salvación y para honor y gloria de Dios.

              Abajo encontrarán un resumen breve de cada uno de los proyectos.

  PROVINCIA DE MADRID

  Proyecto “Acogida e Inserción transeúntes” en Andújar

  Andújar está situada en una zona geográfica que une el norte con el sur de España, ello provoca la afluencia de muchas personas sin recursos, que carecen de techo y posibilidades de inserción. Los feligreses de la Parroquia de la “Divina Pastora”, a cargo de la congregación de la Misión, detectan la necesidad y crean, junto con los miembros de la Asociación de la Medalla Milagrosa, de la Sociedad de San Vicente de Paúl y de la Cáritas Parroquial la Asociación de la Familia Vicenciana de Andújar, quien tiene a su cargo el centro de acogida y de inserción “San Vicente de Paúl”.

  El proyecto tiene como objetivo:

  Que los transeúntes y personas sin techo tengan un espacio, un tiempo y unos medios para curar heridas, recuperar hábitos normalizados y para desear integrar en la sociedad, viviendo una vida autónoma.

  Se desarrollan los programas de:

  •  “Acogida” que proporciona estancia por un día y cubrir las necesidades básicas.

  • “Ayuda de emergencia” cuando la persona precisa una estancia más prolongada.

  • “Integración social” tanto para transeúntes incipientes como habituales. Si se detecta que no tienen capacidad para seguir el proceso (enfermos, situaciones excesivamente cronificadas) se les deriva a otros recursos.

Tiene una duración aproximada de un año y comprende tres fases: acogida, recuperación e inserción. Durante este periodo se ejercen distintas actividades para poder llegar a: una convivencia adecuada, crecer en autoestima, recuperar hábitos laborales, capacitación profesional…. Los últimos meses de esto programa se desarrollan en pisos tutelados como paso previo a la vida autónoma.

  Al mismo tiempo que se procura devolver a estas personas sin techo la dignidad que creían perdida, las personas que están a su servicio (voluntarios y contratados) maduran en su fe, sirviendo a Jesucristo en la persona de los pobres.

  PROVINCIA DE CURITIBA

  Proyecto “Macon” en la ciudad de Curitiba

  En la ciudad de Curitiba está creciendo la población de los “habitantes de la calle”. Poco a poco estos seres humanos van perdiendo su dignidad, su autoestima, sus vínculos familiares y se van refugiando en las drogas, la prostitución, siendo incapaces de gestionar su propia vida.

  Ante esta situación, los Padres y Seminaristas del Seminario Vicentino Nuestra señora de las Gracias, inician tímidamente su servicio llevándoles comida a la plaza de la Catedral, algunos días por la noche. La fundación Acción Social de Curitiba les invitó a un servicio conjunto. De aquí nació el proyecto “Macon”, en memoria de la experiencia que San Vicente tuvo en la ciudad de Macon, y al que posteriormente se unieron otros organismos públicos y privados de la ciudad.

  El proyecto tiene como objetivo:

  Dar a las personas que habitan en la calle, en el centro de la ciudad de Curitiba, la oportunidad de un espacio donde atender sus necesidades básicas, recuperar la autoestima, una inserción social y el ejercicio de sus derechos como ciudadanos.

  Para“atender sus necesidades básicas”se cuenta con la Casa de Convivencia, ofrecida por la prefectura, donde se facilita alimentación higiene personal, ropa, atención sanitaria y actividades físicas y culturales.

  Con el fin de “rescatar la autoestima”se ofrece la posibilidad de colaborar en los trabajos de la casa, momentos de reflexión espiritual, trabajo individual y de grupo para despertar los propios recursos y desarrollar el sentido comunitario.

  La “inserción social” se realiza promoviendo talleres profesionales que favorecen la relación entre ellos y ofrecen cualificación profesional para una futura inserción en el mercado de trabajo. También se dan cursos de gestión de los propios recursos para poder llegar a una independencia financiera.

  Se les encamina hacia el “ejercicio de sus derechos como ciudadanos”mediante la información de los recursos de la red socio-asistencial, de acuerdo con sus necesidades.

  La participación en el proyecto permite a los seminaristas participar directamente en el Servicio de los Pobres, en la línea de Vicente de Paúl, y en red con otras instituciones públicas y privadas. Al mismo tiempo está posibilitando que, desde el Seminario, se implante la Asociación de la Medalla Milagrosa en la Provincia.

  Región de Vietnam (Provincia de París)

  Breve historia del proyecto:

  El P. María Agustín Nguyen Huu Gia, Superior de la casa de Kadeune y los cohermanos de su Comunidad Lazarista trabajan en colaboración con dos comunidades de Hijas de la Caridad del lugar al servicio de los pobres de su misión. Son las gentes de la montaña de las minorías étnicas del Distrito de Don-duong, Provincia de Lam-Dong, Vietnam.

  Las gentes de la montaña son extremadamente pobres; de ahí que sean muy analfabetos y poco civilizados. La población se estima en torno a 25.000 habitantes. 6.000 niños y jóvenes de 10 a 20 años frecuentan las escuelas primarias y secundarias dirigidas por el Estado. El nivel escolar y la calidad de la educación dejan mucho que desear: 30% de los alumnos abandonan los estudios a la mitad del proceso escolar, muy pocos alcanzan el último año de la escuela primaria, y la mayor parte suspenden el examen de acceso a la universidad.

  Las causas del fracaso escolar: los alumnos de la montaña no asimilan los cursos que se imparten en lengua vietnamita, porque hablan otra lengua. Más aún, no tienen ni los medios ni la posibilidad de estudiar en casa, porque el trabajo en el campo y el cuidado del ganado les ocupa todo su tiempo.

  Proyecto: Ayudar y promover, en cuanto sea posible, el éxito escolar de los alumnos por los medios siguientes:

  • Pagar los gastos de escolaridad a los más pobres, gracias a los bienhechores.

  • Construir un hogar para que estos niños puedan hacer sus tareas escolares, estudiar y revisar sus lecciones. Permitirá que los que están a 15 kilómetros de distancia o tienen dificultades para el transporte puedan pasar ahí la noche. Desarrollar una librería escolar.

  • Encontrar maestros para ayudar a los estudiantes que están flojos en lengua Vietnamita, matemáticas y lenguas modernas.

  • En el futuro, abrir un centro para aprender oficios: carpintería, albañilería, costura, informática, etc.

Finalidad del Proyecto:

  • Elevar el nivel de vida de estas minorías étnicas.

  • Permitir a los niños de las montañas la escolarización completa, si es posible.

  • Procurarles un lugar para estudiar y hacer sus deberes después de la clase.

  • Tener clases de apoyo.

  • Formación humana. Cursos de catecismo, formación de catequistas.

Este albergue podría ser, en el futuro, un semillero de vocaciones Vicencianas y un centro de formación para catequistas.

  Condiciones favorables para llevar a cabo este proyecto:

              Tenemos un equipo de colaboradores, un terreno para la construcción y una suma de 80 000 000 piastras Vietnamitas (en torno a 5,000 USD).

              Cada uno de estos proyectos se centra en los más abandonados capacitándoles a afrontar la realidad de su tiempo. Cada uno está en línea con el pensamiento y carisma de nuestro querido Fundador, San Vicente, que continúa desafiándonos cuando dice:

  La Pequeña Compañía de la Misión se consagra a servir  los pobres, que son “los elegidos de Dios.” En virtud de este amor para el pobre, tenemos razón al esperar que el Señor nos ame. Por tanto, vayamos y trabajemos con renovado amor en el servicio de los pobres. Busquemos a los más pobres y a los más desasistidos. Démonos cuenta que los pobres son nuestros señores y maestros, y que somos indignos de darles nuestros pequeños servicios (SV XI, 392-393).

              Espero en el futuro más y más proyectos, nuevos y  emocionantes, en nuestro próximo Premio de Misión -antes de la fiesta de San Justino de Jacobis, en julio- que deberá fallarse no más tarde del 30 de abril, con tiempo suficiente para estudiarlo en nuestro encuentro de tiempo fuerte en mayo.

  Vuestro hermano en San Vicente,

  G. Gregory Gay, C.M.

   Superior General

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