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«Te envío mi abrazo con toda la ternura de mi corazón”

El recién ordenado Patrick RABARISON, CM de la Provincia de Francia, comparte la peregrinación del Corazón de San Vicente que enmarcó el acontecimiento de su ordenación sacerdotal. Momento especial vivido en Amiens, desde la “ternura de la caridad”, con la que San Vicente nos invita a difundir en el mundo hoy.

Para introducir el programa de peregrinación de la reliquia del corazón de San Vicente de Paúl en Amiens del 13 al 18 de junio de 2017, los misioneros vicencianos de Amiens, con la iniciativa de su superior, P. Alexis Cerquera, CM, escogieron una expresión que usaba el santo para concluir sus cartas “Vive la ternura”, como el lema de la visita, constituyéndola en tema de reflexión e hilo conductor de la peregrinación de la reliquia en Amiens.

Cinco meses después de la celebración del 400 aniversario del “sermón de la misión” en Folleville, la reliquia del corazón de San Vicente estaba de regreso a Picardía el 13 de junio cuando Monseñor Leborgne, obispo local, la acogió solemnemente en la catedral de Amiens.

En su homilía enfatizó que la celebración de este año jubilar fue la ocasión para él descubrir la fecundidad y la actualidad de la intuición vicenciana según la cual: “no es el anunció universal del Evangelio el que se constituye en signo de la presencia de Dios, sino que esa presencia se da por medio de los pobres” (Cf. Lc 4,18).

La celebración eucarística en la catedral estuvo marcada por un tiempo de veneración de la reliquia que introdujo el obispo antes de la liturgia eucarística para permitir a los fieles de La Somme que se hicieron presentes, el tener un tiempo “corazón a corazón” con San Vicente, el gigante de la caridad.

La reliquia fue llevada luego a la capilla San Vicente de Paúl de la iglesia Sainte Anne donde, hasta el 18 de junio, fue expuesta a la veneración de los fieles bajo el cuidado del P. Yves Danjou, autor de un folleto prospecto de la iglesia Santa Ana.

El periódico local “Le Courrier Picard” mantuvo informada a la comunidad, quienes acudieron en buen número, para participar en las diferentes actividades propuestas por los vicencianos de Amiens a lo largo de la semana. Oficio de Laudes cada mañana, atención de confesiones al empezar la tarde, misa diaria en Santa Ana seguida de un ágape fraterno y una velada con temas varios.

El 14 de junio una mesa redonda reunió a varios representantes de la Familia Vicenciana (dos Hijas de la Caridad: sor Stanislawa y Sor Lallemant; el P. Didier Mahieu, CM, el señor Charles Martre, presidente del consejo departamental Bouches-du-Rhône  de la Sociedad de San Vicente, el P. Patrick Vigneras, párroco de Gannes) para facilitar un intercambio constructivo y enriquecedor alrededor de la pregunta: Señor Vicente, ¿tú quién eres?

Como lo subrayó el P. Didier Mahieu, esta mesa redonda ha sido la cuestión de recordar que “la reliquia del corazón es un corazón abrazado…y no honramos a un muerto sino a un viviente y que la historia sigue…”

Los participantes subrayaron al respecto la admirable actualidad y pertinencia de las virtudes vicencianas como la humildad, la mansedumbre, mortificación, sencillez y celo apostólico, que ocupan un lugar importante en las constituciones de los misioneros vicencianos y de la Hijas de la Caridad. A estas virtudes vicencianas, claramente identificadas, se permitieron añadir otra virtud citada varias veces bajo la pluma de San Vicente: la ternura. Ella manifiesta la actitud de Jesús hacia nosotros. “Este mundo cruel necesita sentir el calor de la ternura de Dios”, repetía insistente sor Stanislawa durante la mesa redonda. Al día siguiente resonó otra vez la palabra ternura con la conferencia ofrecida por Charles Martre, titulada: Federico Ozanam, testigo de la misericordia y de la ternura de Dios.

Una liturgia para los enfermos se realizó el 16 de junio con imposición de manos de los sacerdotes y la posibilidad de venerar el relicario del corazón expuesto por sor Stanislawa. Como velada, un espectáculo de luz y sonido preparado por el P. Pierre Marionneau en colaboración con algunos residentes de la obra social “Monsieur Vincent” y que dio fin a una jornada llena de emociones.

El 17 de junio, una peregrinación a Folléville organizada por la Notre Dame de Pentecôte que terminó con vigilia de oración por las vocaciones. Jean Baptiste Gning, seminarista de la Congregación que se forma en el seminario interdiocesano de Orleans, tuvo la oportunidad de compartir su itinerario vocacional que va de Senegal a Francia, pasando por Argelia.

La despedida de la reliquia del corazón de san Vicente coincidió con la ordenación sacerdotal de Patrick Rabarison, el domingo 18 de junio en la iglesia Sainte Anne donde se aludió, como por un guiño de la Providencia, el tema de la ternura. En una carta de la Secretaría de Estado Vaticano, el Papa Francisco hacía votos porque el nuevo ordenando “muestre con su vida la misericordia y la ternura de Dios Padre, de quien la Iglesia es sierva y mediadora”. En una conferencia sobre la caridad, el señor Vicente exclamaba:

Señores, si tuviéramos siquiera una chispa del fuego santo que abrazaba el corazón de Jesucristo, ¿Nos quedaríamos de brazos cruzados? […] El amor hace entrar los corazones de unos en el de los otros para sentir lo que ellos sienten. ¡qué tierno era el Hijo de Dios! No me canso de mirar siempre este prototipo de caridad. Llama a Lázaro y éste obedece; la Magdalena se levanta y se presenta ante él llorando, los judíos lo siguen y lloran también, cada uno llora: ¿qué hace Nuestro Señor? Llora con ellos. Es esta ternura amorosa la que lo ha hecho descender del cielo. Vio a los hombres privados de su gloria y se conmovió de su mal. Debemos también nosotros enternecernos de nuestro prójimo afligido y participar de sus penas” (SV:XII:555, 560).

Pidamos que este fuego sagrado de la caridad y ternura de Dios que habitaba en el corazón de San Vicente pueda abrazar nuestro mundo, que tanto lo necesita.

Siguiendo su ejemplo y, como nos invita el Santo Padre, no temamos “vivir la ternura”.

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