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Apoyo a la misión en África Central

El año 2005, Sor Ma. Pilar López, Hija de la Caridad española, llegaba a la Secretaría de la Curia General de la Congregación de la Misión. El Superior General, P. Gregory Gay, le confió un gran paquete de cartas. La primera que vio fue una petición procedente de África Central firmada por un Obispo y por responsables de la Familia Vicentina que pedían la presencia de la Congregación de la Misión y de las Hijas de la Caridad para acompañar a la Familia Vicentina. El P. Gregory respondió comprometiéndose a hablar con los Cohermanos de la entonces Región de Camerún. El año 2010/ con motivo de la celebración de los 350 años de la muerte de san Vicente la misma Hija de la Caridad fue testigo en la Plaza de San Pedro de la presencia alegre y multitudinaria de la Familia Vicentina procedente de África Central.

En plena celebración de los 400 años de nuestro carisma vicentino, Sor Ma. Pilar, ahora en Ruanda, nos narró lo anterior en la fiesta que vivió nuestra Región Ruanda-Burundi al hacer el envío de Jean de Dieu Nizeyimana y Joseph Bitwayiki,  dos Cohermanos de nuestra Región/ a la parroquia San Daniel Comboni, en África-Central.

La Región Ruanda-Burundi pertenece a la Provincia de Colombia. En el año 1998 llegó el primer misionero de esa Provincia respondiendo al llamado que una diócesis de Ruanda hizo al Superior General, Robert Maloney, de enviar misioneros a trabajar en una de las diócesis de ese país, marcada por el sufrimiento y la pobreza fruto de la guerra fratricida que acababa de pasar. La misión fue confiada a la Provincia de Colombia. Poco a poco llegaron otros misioneros y, por la gracia de Dios, varios jóvenes de esta región se sintieron atraídos por nuestro carisma y comenzaron a llamar a nuestras puertas. El año 2007 fue ordenado el primer sacerdote nativo para la Región Ruanda-Burundi de la Congregación de la Misión. El 2013 el segundo y el 2015 el tercero. El 2016 vivimos la alegría de la ordenación sacerdotal de cuatro cohermanos nativos, este año acabamos de celebrar la ordenación sacerdotal de otros cuatro. A ellos se suman tres hermanos que se incorporaron a la comunidad entre los años 2013 y 2015.

El año 2012 las Hijas de la Caridad respondieron al llamado misionero lanzado desde África Central. Gracias a ellas pudimos ser testigos de la cruda realidad de la urgencia del llamado misionero que se había hecho desde el año 2005. Las Hijas de la Caridad trabajan en una parroquia de una diócesis, tan extensa como el país de Ruanda en donde vivimos, que cuenta con tan sólo diez sacerdotes. La urgencia es clara. El Obispo de Mbaïki vuelve a acudir al Superior General, y la Provincia de Colombia en la Región Ruanda-Burundi con la Vice-Provincia de Camerún responden casi unánimemente, diciendo: “hemos de dar desde nuestra pobreza, Dios nos ha bendecido con vocaciones, pues hemos de ser generosos compartiendo lo que somos con nuestros hermanos de África Central”.

Aprovechando una jornada de formación permanente dirigida sobre todo a los Cohermanos de menos de diez años de ordenación o de incorporación (es decir, todos los nativos) nos congregamos los misioneros de la Región que trabajamos en estos dos países. En la Misa de clausura, nuestro Superior Regional hizo el envío oficial de los dos primeros Misioneros: PP. Jean de Dieu Nizeyimana y Joseph Bitwayiki. Los seminaristas del año Propedéutico y quienes cursan la Filosofía fueron testigos privilegiados de esta alegría y de este testimonio de disponibilidad misionera.

Las Hijas de la Caridad del Consejo Provincial nos acompañaron en la celebración.

En la homilía el presidente de la celebración subrayó algunos puntos que nos ayudan a comprender la profundidad y el sentido de este primer envío:

San Vicente comparte con emoción los testimonios de los primeros misioneros que se comprometieron en el trabajo de la reconciliación por medio de las misiones. La realidad que vive concretamente la Diócesis donde van a trabajar nuestros Cohermanos, en comunión con los de la Vice-Provincia del Camerún, reclama la ayuda de muchos misioneros. Trabajar allí por la reconciliación es una tarea urgente.

El llamado misionero nos lo hace siempre la Iglesia y lo acentúa el Papa Francisco. Nuestra misión es un compromiso comunitario. Quienes son enviados son conscientes de trabajar en nombre de la Iglesia, de la Congregación de la Provincia y de la Región que los envía. Quienes seguimos aquí nos sentimos comprometidos a sostenerlos con nuestra oración y nuestro aprecio fraterno.

Estamos celebrando los 400 años de un carisma que sigue vivo y que se hace más y más actual/ atrayente y necesario.

No hay duda que la primera ocasión en que una Región tan limitada como la nuestra hace un envío misionero/por insignificante que parezca, deja una marca profunda. La identidad misionera como Iglesia y como Congregación se fortifica, la ilusión vocacional adquiere un mayor realismo, la conciencia de pertenecer a una gran familia se hace más concreta, la alegría de compartir el Evangelio se hace más viva, la dicha de ser herederos del carisma vicentino nos enorgullece más, nuestros oídos se abren más a la escucha de los hermanos, la celebración del jubileo vicentino adquiere matices más definidos.

Confío a la oración de los lectores de “Caminos de Misión” esta misión. Que por donde vayamos seamos misioneros felices al compartir la Buena Nueva. Que el Señor bendiga este esfuerzo y surjan nuevos discípulos y misioneros de Jesús Nuestro Señor.

P. Juan Avila, CM

Región Ruanda-Burundi

Publicado en la Revista Caminos de Misión

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