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Visita del P. Tomaž MAVRIČ, C.M. a Madagascar (Parte II)

De esta manera el Superior General tuvo encuentros y diálogos con numerosos miembros de la Familia Vicenciana que están presentes en Madagascar. Esas ramas son:

  1. AIC
  2. Congragación de la misión
  3. Hijas de la Caridad
  4. Conferencias de la Sociedad de San Vicente de Paúl
  5. Juventudes Marianas Vicencianas (Tanora Marialy Vensansianina TMV en Madagascar)
  6. Asociación de la Medalla milagrosa
  7. Compañía de hermanas de la Pasión de Jesús Nazareno (Nazarenas) fundadas por el beato Marco Antonio DURANDO, CM.
  8. Hermanas de Getsemaní, del siervo de Dios Juan Bautista MANZELLA, CM.
  9. Familia de María Sakalalina (laicas consagradas) fundadas por el P. Mario LUPANO CM. (1916-†1998)
  10. TMM (Tanora Miara-Mivavaka) del colegio San Francisco Javier de los jesuitas de Ambatomena-Fianarantsoa; allí alumnos y exalumnos forman un grupo de oración y caridad inspirados en la espiritualidad vicenciana.

Se encontró con responsables de la iglesia local: Mons. Vicente RAKOTOZAFY, obispo de la diócesis de Taolagnaro ; Mons. Fulgencio RAZAKARIVONY, obispo de Ihosy y Mons. José Alfredo CAIRES DE NOBREGA, scj., obispo de Mananjary y administrador apostólico de Farafangana. También se encontró con muchas otras personas que no son parte de la Familia Vicenciana, incluyendo autoridades civiles y militares.

De las intervenciones del P. General se subraya su énfasis en que este jubileo de los 400 años no debía hacernos mirar sólo el pasado como recuerdo, más bien debería hacernos celebrar el porvenir para preparar el futuro con todo el potencial del patrimonio de la Familia Vicenciana. Hay que soñar, pero soñar juntos para un camino solidario con una visión común y una esperanza más allá de los retos y dificultades. Decía: “si soñamos aisladamente, no pasa de ser un sueño… pero si soñamos juntos el sueño se hace realidad”. Todos tenemos el llamado a salir de nosotros mismos para ir a los otros, en especial hacia los pobres. Todo ello fue un eco a las palabras del Papa Francisco durante el simposio internacional de la FamVin en Roma. Debemos apropiarnos con fe la experiencia de Vicente de Paúl, en tanto que él fue un místico de la caridad.

Tres elementos esenciales de la espiritualidad vicenciana se repitieron a lo largo de la visita:

  • La primacía de Dios: unión íntima con Cristo a través de la oración diaria, los ejercicios espirituales y actos de piedad, etc. Es el lado escondido de la medalla en la experiencia vicenciana.
  • El misterio de la encarnación: vivir este amor de nuestro Señor como amor afectivo y efectivo por los marginados y abandonados. [1] “Cada vez que lo hiciste con cada uno de estos pequeños, es a mí a quien lo hiciste!” » (Mateo 25, 40).
  • No actuar solos: colaborar y actuar juntos por la Misión.

También recordó las sugerencias que hacía en la carta del 25 de enero del 2017 con motivo del jubileo de los 400 años: que cada miembro de la Familia Vicenciana, sin importar la rama, ore al Señor y procure atraer un nuevo candidato para adherirse a esta familia.

Cabe resaltar que los herederos del carisma de san Vicente y santa Luisa de Marillac están presentes en más de 150 países, conformando una familia de más de 2 millones de miembros. Es una misión compartida. Por ello el P. General nos exhortó a hacernos corresponsables de las tareas pendientes, reflexionar juntos la realidad local donde estamos con tanta gente sufriendo los efectos negativos de la pobreza. El objetivo es poder identificar la necesidad de fondo y dar marcha a un proyecto común.

En su visita, el P. General constató la vitalidad del carisma en el seno de la FamVin Madagascar y también la cantidad de proyectos para apoyar, mejorar y desarrollar. La cooperación es necesaria no sólo a nivel nacional sino también internacional. Hubo un llamado a exponer en los medios de comunicación nuestras obras para que reciban un apoyo con las oraciones y, por qué no, por los medios materiales y económicos. A los miembros de la Congregación recordó el valor de las cinco virtudes propias y los cuatro votos, la recomendación de la lectura bíblica, del breviario y de la Reglas y Constituciones. Todo ello ayuda a acentuar nuestra identidad. Que cada uno aprenda un segundo idioma, especialmente los miembros en formación, para ser capaces de hacer la misión fuera de su propia Provincia. Siempre recalcó la dimensión internacional de la Congregación.

[1] Cf. Extrait d’entretien, in sVP. : P. Coste XI, 40 ; Conférence du 09 fév. 1653, in sVP. : P. Coste IX, 592-599.

 

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