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Santa Juana Antida Thouret: su vida

1765 

LA PRIMERA HIJA

En la familia Thouret, donde  ya había tres hijos varones, nace Juana Antida el 27 de noviembre de 1765 en  Sancey, un pueblo de la Franca Contea, en Francia y fue bautizada el mismo día, con el mismo nombre de la madrina.

Los años de su infancia y juventud pasan en  la normalidad, pero se revelan determinantes para su futuro: vive en una familia numerosa donde los valores humanos y cristianos son prioritarios, una familia probada por el sufrimiento a causa de la larga enfermedad de la madre y de las relaciones tensas y a menudo conflictivas por la presencia en la casa de una hermana del padre, soltera y de carácter difícil.

1781 

MADRE de FAMILIA a los 16 AÑOS

A los 16 años, Juana Antida pierde a su mamá y ahora ella es la madre de la numerosa familia, con una tía que cuestiona las responsabilidades confiadas por el padre.

En la calma relativa del fin del antiguo Régimen, cuando el recrudecimiento de las ideas revolucionarias llegaba hasta las zonas rurales, Juana Antida conoce el trabajo duro de las personas del pueblo con una familia a cargo.

Ella consigue todo lo que emprende.

Pero contra el parecer de los suyos que le buscan un buen partido, elige dejarlo todo con una partida que piensa será definitiva, para seguir un llamado misterioso de servir a Cristo y a los pobres.

1787

JOVEN HERMANA en FORMACIÓN

El 1787 marca un inicio. A los 22 años empieza para Juana Antida una nueva vida. No es más la dueña de casa estimada, sino la pequeña hermana que debe recibir todo de la comunidad y de las responsables.

En Langres, en París, entre las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl aprende a servir los enfermos pobres.

El itinerario previsto para la formación de las jóvenes religiosas parece indicar un recorrido sin imprevistos. Esto si no se tienen en cuenta la enfermedad, el duelo por la muerte del padre, la confusión revolucionaria, los disturbios dentro del convento mismo, la persecución religiosa.

A pesar de esto, nada desvía a Juana Antida de su proyecto, ni siquiera, el regreso forzado en 1793 a su pueblo natal.

1793 

CLANDESTINA, AL SERVICIO DE TODOS

A su regreso a Sancey, le piden a Juana Antida de ayudar a los niños privados de la escuela, a los enfermos sin médicos, a los cristianos sin sacerdotes,  a los sacerdotes que se esconden. A cada uno, le dona sus talentos y capacidades.

Amada por todos, tiene todo para triunfar. ¡Pero ella sueña soledad, pobreza, oración!

El proyecto de vida religiosa continúa a habitarla y se une al ideal de vida propuesto por el  padre Receveur.

Ahora ya está lista para ir a Suiza a los seguimientos de los Solitarios del Retiro Cristiano, perseguidos, expulsados, transformados de emigrantes en fugitivos en viaje hacia Alemania.

1795 

CIUDADANA EUROPEA

En esta fuga con los Solitarios, sin una meta, en medio de múltiples peligros del viaje, amenazados tanto por el ejército imperial francés como por el austríaco, entre pobreza, epidemias y problemas cotidianos en el seno de la comunidad, Juana Antida no pierde la cabeza, ni su amor por Dios y por los enfermos pobres que se le confían y para  quienes ella se dona sin reparo.

En Neustadt, en Baviera, ve morir  su joven hermana  y muchos otros. Hace todo con idoneidad y sabiduría, no resiste más no poder concretizar como ella desea su amor a los enfermos: Dios la llama aún en otros lugares.

¿Pero dónde, entonces?

1797

SOLA  en la ruta del EXILIO

¡Nueva interrupción!

En 1797, Juana Antida deja  Wiesent,  cerca de Ratisbona donde los Solitarios se establecieron, sin dinero, sin documento, sin conocer la lengua alemana, teniendo por brújula el abandono en Dios y su confianza en EL.

Llega a Suiza y a Einsiedeln, después a Francia donde  había prometido no volver nunca más.

Es aquí que recibe de la Iglesia la bella y fatigosa misión di regresar a Besançon para contribuir a restablecer la diócesis sobre el plano humano y cristiano, después de los desastres de la Revolución.

1798

PRISIONERA, en ESPERA de la HORA de DIOS

En Landeron,  ocupada  de  instruir a los niños, de curar a un sacerdote enfermo, Juana  Antida  había encontrado una vida más tranquila.

Debe una vez más hacer las valijas e ir donde no había elegido de ir. ¿Cómo prepararse al futuro incierto, peligroso que entreveía?

No debe buscar lejos. El Terror  se despierta.

Habiendo estado en el exilio, Juana Antida debe esconderse por casi un año en La Grange, prisionera silenciosa y orante en una minúscula habitación prestada por una amiga arriesgando su vida.

1799

FUNDADORA por OBEDIENCIA

¡Aquí está finalmente en Besançon, sin otra seguridad que la misión confiada y su abandono en la Providencia!

La calma no está aún restablecida, cuando Juana Antida abre la primera escuela el 11 de abril de 1799, fundadora por obediencia de una Congregación que ella pone bajo la protección de San Vicente de Paúl, de quien toma los primeros elementos de su Regla de Vida.

A lo largo de diez años, Juana Antida trabaja, lucha, forma las jóvenes, cura los enfermos, establece las obras, coopera con las autoridades locales para el cuidado de los pobres y sostiene la Iglesia.

Reconocida a nivel civil, por el Prefecto  y después por Napoleón, su fundación adquiere fama y se expande por los países vecinos: en Saboya, en Suiza, en Nápoles, la gran ciudad rica de sus pobrezas, de su historia, aún herida por el paso de las armas francesas.

1810 

MUJER del AMOR UNIVERSAL

Es con confianza que Juana Antida acoge la aventura napolitana propuesta por Madama Leticia, madre de Napoleón; con sus hermanas se prepara lo mejor posible.

Ciudadana  europea, en  Nápoles siembra la bondad, cura, instruye, maravilla por la nueva forma de vida en medio del mundo.

Pero está siempre a merced de la adversidad, de la pobreza,  de los celos.  Y su inquietud crece respecto  a las comunidades que quedaron en Francia, donde sopla un viento fuerte.

El lindo tronco del árbol que puso raíces en Besançon no la reconoce más.

Lacerada, y puesta a la prueba por la separación, el año 1819, es el momento en que la Iglesia la reconoce y aprueba la Regla de Vida, una de las primeras en presentar una Vida Religiosa apostólica femenina.

1823

HIJA de la IGLESIA

Un viaje a París hacia las autoridades que la rechazan, ¿obtendrá una reconciliación entre las dos partes del instituto?

¡Es el fracaso!

Juana Antida permanece de pie, en el corazón de la tormenta, con el dolor constante de no haber sabido retejer la unión con la comunidad de la Franca-Contea  y de no haberla podido abrir a la Iglesia Universal.

Madre Thouret repetía: «Soy Hija de la Iglesia, séanlo conmigo», como escribió en la Circular del 11 de abril de 1820.

Por su unidad a la Iglesia mereció ser llamada Filia Petri.

1825 

CRISTIANA a los PIES de la CRUZ

Pasando por  Saboya, en  Saint Paul-en-Chablais, Juana Antida retoma el camino a Nápoles con la pena en el corazón.

A cada instante su oración, nutrida por el sufrimiento vivido con el Señor en la Cruz, supera los horizontes del espacio y del tiempo y le permite continuar a amar hasta la muerte la comunidad rebelde y a custodiar la esperanza, aún arriesgando la separación definitiva.

El sufrimiento para Juana Antida es enorme: la falta de reconocimiento provoca la división en el Instituto entre las dos ramas, italiana y  francesa, que reencontrarán la unidad en la mitad del novecientos.  Pero todo esto hace más sólida y segura la confianza de Juana Antida en el amor de Dios.

Le quedarán solamente tres años de vida, entregados en Nápoles en el trabajo apostólico sin dejar jamás escapar sentimientos de rebelión, por la injusticia que sufre, y más perdonando y rezando por todas sus Hijas, las que están cerca y las lejanas.

1826 

SANTA para LA IGLESIA y para LOS POBRES

Confiando todo a Aquel que la había llamado, llena de su amor sostenido en las múltiples pruebas, Juana Antida, se enferma, y muere en Nápoles, el 24 de agosto 1826, la llora todo el pueblo Napolitano.

Mujer de innovación, Juana Antida venció grandes batallas con el sufrimiento y la gracia, el amor a Dios a los pobres, el amor a la Iglesia y a su Congregación.

Y la Iglesia proclamó su santidad el 14 enero de 1934.

http://www.suoredellacarita.org

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