Por Sor Mª Ángeles Infante Barrera, Vicepostuladora

El 14 de abril el Papa Francisco firmó ocho decretos relativos a la declaración de ocho siervos de Dios como Venerables, entre los que se encuentra Sor Justa Domínguez de Vidaurreta, Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl, nacida en Azpeitia el 2 de noviembre de 1875 y fallecida en Madrid el 18 de diciembre de 1958. El reconocimiento por la Iglesia de su virtud heroica se debe a su vida de entrega total a Dios en el ejercicio de la caridad con los pobres, de acuerdo con la misión confiada por sus superiores: formación de las vocaciones jóvenes, animación espiritual, gobierno y expansión misionera. No la conocí personalmente, pero considero una gracia especial haber podido trabajar en la investigación sobre su vida y virtudes y haber escrito su biografía. Deseo destacar cuatro facetas pedidas por el Papa Francisco a los consagrados: alegría, discernimiento, contemplación y anuncio evangélico en salida misionera.

1.- Formadora alegre:Desde joven manifestó atracción especial por la formación de las jóvenes en la Escuela dominical de su parroquia. Con alegría juvenil ingresa a los 20 años en el Seminario de Madrid como Hija de la Caridad. Su primera misión, durante 36 años, fue la formación de las hermanas jóvenes del seminario; primero como hermana colaboradora o “hermana de oficio” a lo largo de 26 años y después como directora y responsable del seminario otros 10 años. La alegría con que transmitía en las clases los contenidos del Evangelio, la Historia sagrada, la biografía y espiritualidad de San Vicente y Santa Luisa hacía que las jóvenes se sintieran muy a gusto con ella. Así lo expresa en carta a una amiga: “No podemos aspirar a mayor dicha que la de consagrarnos a Nuestro Señor en la flor de nuestra edad y conservar la preciosa virginidad, pobreza y obediencia que son los votos de la religión”.

2.- Maestra en discernimiento: En su juventud tuvo que discernir la llamada de Dios entre cuatro caminos que se le ofrecían a la vista: matrimonio con un joven apuesto y bien situado, religiosa concepcionista de clausura (recoleta), religiosa Hija de la Cruz o Hija de la Caridad, sierva de los pobres. Con ingenio poético de pareados sencillos, sabía transmitir con fuerza, conocimientos y saberes culturales, los contenidos del Catecismo y actitudes relativos a la vocación y la forma de vivirla. Dicen de ella sus compañeras de juventud: “Como el divinoMaestro, ella no tiene más ideal que llevar las almas a Dios”

Buena comunicadora, escribe a una joven que busca en ella ayuda en el discernimiento de su vocación: “Hoy he pedido en la Sagrada Comunión que conozcas claramente lo que deseas para cumplir la voluntad de Dios Nuestro Señor y seas una santa… Te ruego que te encomiendes en el asunto tan delicado de la vocación a la Stma. Virgen, en primer lugar, y después a su amado Esposo San José… En fin, que se cumpla la voluntad de mi querido Esposo, que donde disponga estaré contenta”

3.- Animadora contemplativa: Nombrada Visitadora provincial en 1932, la tocaron tiempos recios como superiora provincial. Sufrió persecución, encarcelamiento y refugio en clandestinidad los años 1936-1937. Ofreció su vida a cambio de que los milicianos dejasen de matar hermanas, pero el designio de Dios sobre ella no era el martirio cruento sino el de la entrega diaria. El manantial de su alegría, serenidad y profunda vida interior venía de su oración contemplativa. Dicen quienes se formaron con ella que creó Escuela de santidad a través de las santas Reglas. Conservamos su cuaderno de notas intimas donde describe ese camino de santidad. Sus alumnas, Hijas de la Caridad lo testificaron así:“Cuando en la intimidad nos enseñaba a hacer oración o la forma de relacionarse con el Señor, era extraordinariamente dulce, expresiva y afectuosa para con Él. En sus manifestaciones externas se traslucía un generoso amor hacia Jesucristo a quien consideraba como el Esposo de su alma”

Siendo visitadora provincial cuida con detalle la animación comunitaria y espiritual:“Tenía un don especialen el trato con todos y, en concreto, con las hermanas que buscaban el encuentro con ella fuera del despacho ordinario, para manifestarle sus problemas y preocupaciones, con la particularidad que muchas veces este encuentro buscado, llegaba a resolverse sin palabras, pues la sola mirada de sor Justa, que era profundísima, aquietaba las preocupaciones”

4.- Misionera y anunciadora del Evangelio desde la misión de gobierno: De 1932 a 1958 fue visitadora provincial. Llena de celo por la gloria de Dios y el servicio a los pobres, derrochó creatividad e ingenio para salvar a las hermanas y las obras posibles de ser salvadas en los años de persecución (1936-1939), alentó en la fe a las hermanas mártires, se hizo misionera de reconciliación, después de la guerra civil que asoló España; organizó el Secretariado de Obras y relanzó las Asociaciones del laicado vicenciano: Hijas e Hijos de María, Asociación Internacional de Caridad, Acción Católica, Asociaciones eucarísticas, Luisas de Marillac, Asociación de las Buenas Palabras y Cruzada misional pro-Cuttack.

Fue promotora de vocaciones a la vida consagrada, motivando y facilitando ayudas a los jóvenes dispuestos a ser sacerdotes, estableció doce colegios apostólicos para el cultivo de la vocación en las aspirantes que querían seguir la llamada de Dios. Fue colaboradora incondicional de la acción pastoral del obispode Madrid D. Lepoldo Eijo y Garay,obispo de Madrid, enviando hermanas a los Dispensarios, Escuelas y Caritas parroquiales de los barrios más necesitados de la ciudad. Y desde su celo apostólico, secundó la acción misionera de la Iglesia. Fiel a la propuesta de la Congregación de Propaganda Fide y a los superiores generales, envió Hermanas a India (1940) y Santo Domingo (1952) y alentó la Cruzada misional pro-Cuttack. Estimuló la fidelidad al carisma con bondad, escucha ypaciencia. Con su presencia humilde facilitó el clima de comunión y caridad en el interior de las Comunidades, cuyo testimonio atrajo muchas vocaciones durante su mandato.