“Mediterranea”, es el proyecto de inclusión social de refugiados políticos donde está involucrada la Curia General de la Congregación de la Misión en Italia. 

El proyecto surgió en el Jubileo Vicentino por los 400 años del nacimiento del carisma: “Era extranjero y me habéis acogido”. Durante su primer año de vida se dedicó a la organización y formación y, ya en el 2019, comenzó la vida práctica del proyecto con la acogida de 5 peras refugiadas las cuales se han asociado, junto con el P. Giuseppe Carulli y el arquitecto Michela Pasquali, que coordinan todos los aspectos corporativos de la iniciativa. 

Durante el primer año han tenido lugar los pruebas sobre experiencias en diferentes ámbitos. Desde viveros pasando por la agricultura ecológica hasta muebles de jardín fabricados en madera e hi erro y  el reciclaje y la revalorización de materiales residuales. 

Con la labor del jardín de hierbas aromáticas  se ha creado una línea de sales y azúcares aromáticos juntos con las hierbas y los cítricos, cosa que resulta muy interesante para la producción de mermeladas gracias a la importancia de las plantas presentes en el terreno de la casa de los misioneros vicentinos. 

Bajo la atenta y creativa dirección de Michela Pasquali se ha desarrollado toda una línea original y atrayente de diseños para exteriores y jardines: jarrones y floreros de hierro y madera, huertos verticales, sillas y mesas para jardín, casetas para insectos, juguetes para niños…

Sin embargo, no solo se trabaja en el proyecto Mediterránea. 

Es también un lugar de encuentro, diálogo y formación cultural acerca de la inclusión, del compartir, de la acogida y del cuidado de la creación. En este sentido, en el mes de junio aconteció algo crucial: “Inclusión. Jornadas hacia otras fronteras”. Tres días de fiesta en el jardín del proyecto, aunque también una presentación creativa del lugar donde encontrarse y conocerse entre la pluralidad de culturas y donde afirmar la necesidad de conocer, expandir y compartir de cada ser humano. 

El balance de este primer año es realmente positivo.

Tres de nuestros jóvenes, gracias a la profesionalidad adquirida y a la recuperación de su autoestima y dignidad, han encontrado trabajo fuera de Mediterránea, y otras personas necesitadas han ocupado su lugar. 

Han surgido colaboraciones con otras empresas como: “Food reuse design” para la realización de pantallas de lámparas con el reciclaje de botellas de plástico, y  Gustolab International” un centro de estudios académicos para estudiantes de todo el mundo sobre dietética y sostenibilidad. Además, se ha consolidado la colaboración con la cooperativa “Medihospes”, con Stefania Barzini y tantos otros amigos estupendos y benefactores de nuestro proyecto. 

El comienzo del 2020 no ha sido de los mejores, como para todos, a causa de la pandemia. Aunque no nos hemos quedado parados. Ha sido una ocasión para evaluar algunas prioridades y programar nuevas expectativas. 

La colaboración con la asociación “Api romane” si encarnan esta línea.

Se ha empezado con la instalación de seis familias de abejas para la producción de miel, propóleos y jalea real, sin embargo, el objetivo es otro. Queremos convertirnos en promotores y patrocinadores de la apicultura urbana como un valor adicional a la ciudad de Roma para intentar acercar a las personas a las abejas desde la sensibilización. Las abejas son el insecto más importante para la polinización, sobre todo, para la reproducción de las plantas, y en consecuencia, para todos los seres vivos. 

En los últimos años la disminución de colmenas en el mundo ha superado el 50%. Sensibilizar a las personas acerca de este problema es fundamental. A menos abejas, menos polinización y menos garantía de la biodiversidad de la flora y fauna del planeta

El proyecto Mediterránea quiere entregarse, cada vez más, al cuidado de la creación y a la consecución de una vida más sostenible. 

Padre Giuseppe Carulli, CM
27 mayo 2020
Traducción por:
José Luis Cañavate Martínez, CM: 

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